1997 | 1998
Sala Gran
9 de enero de 1998Descripción:
René Jacobs El eco reiterado, resonando y vibrando de otros tiempos, embellecido con un refinamiento insólito, nos llega por fin gracias al don artístico y magistral de una voz
virtuosamente elaborada. Heredero de aquella recuperación histórica impulsada por Alfred Deller, René Jacobs se convierte en la imagen del músico perfecto, recreador de ornamentadas
evocaciones y dotado de una maestría que no envejece porque es la pura expresión de la juventud inmaterial. No nos seduce la voz sino el arte que lo ha forjado. Un arte que desprende el
deleitoso placer que nos hace exclamar, talment como lo hacía, en la mítica Arcadia, la apasionada ninfa Cal·listo: Un certo dolce che decir non membrana saprei!
Cuando en 1985 el músico y filólogo flamenco René Jacobs nos sorprendió con la publicación de La Controverse sur le timbre de contre-ténor ya intuíamos que la recuperación de
la música histórica había descubierto a un intrépido e inteligente paladín de su apasionante reivindicación. Él, y nosotros con él, hemos podido frezar de nuevo los campos sorprendentes
de la música del barroco, pletóricos de deleitosos frutos. El reencuentro, sin embargo, con la música de otros tiempos no es producto de una revisión utópica, sino la recreación de un
mundo mágico del todo asimilable y perfectamente sincrónico. Si Jacobs ha estado calificado de «músico perfecto», es por una sensibilidad privativa y una expresividad timbrada singular
que fascina por la belleza que desprende. Su paso increíble de discípulo a maestro refinado ha contribuido en gran manera a la revitalización de la estima para las voces de contratenor.
Una tarea plenamente alcanzada en el arte de restauración de este roce del barroco musical. Y si el director y recreador Rebé Jacobs recobra -en una oportunidad excepcional y esperada-
la magia del teatro musical veneciano con La Calisto de Cavalli, el René Jacobs cantante nos maravilla con el sortilegio de un arte vocal bien peculiar. Y es justamente con el
pequeño conjunto de su Concerto Vocale que nos transporta a los siglos XVII y XVIII de la Europa de las naciones. Contemplamos cómo los efectos de la guerra de los Treinta Años
ciernen encima de la Saxònia d'Heinrich Schütz a través de la simplicidad dramática de sus Pequeños conciertos espirituales, marcados por la monodia in stilo oratorio de
influencia italiana. Un area del cantante y compositor Jacopo Peri, il Zazzerino, evoca la libertad armónica y lírica que caracterizaba la corte florentina y trazaba los nuevos
caminos de la ópera. También las cortes de Parma, Venecia y Módena son evocadas en la figura de Benedetto Ferrari, compositor, poeta y famoso instrumentista «Benedetto della tiorba»,
con una muestra de Musiche varie en voce sola e b.c., que manifiesta el carácter expresivo de l'stile recitativo.
Tres ejemplos de la obra escénica de Purcell descubren el nexo simbólico que caracteriza la semiópera inglesa introducida para el «Orfeu británico» en la corte de Guillem III.
Finalmente, y con luz esplendorosa, Couperin, le Grand, interioriza audaciosamente el «lamento» en la expresividad lastimera de las Leçons de Ténèbres compuestas para
las damas clarisses de la Abadía de Longchamp, en el coro del actual Bois de Boulogne parisenc.Toda una propuesta musical convertida en una magistral lección de suprema luminosidad que
exhala la voz y el arte de René Jacobs.
Antoni Sabbath