"En principio, M de Mortal no iba a ser una obra de superhéroes (la verdad es que ahora tampoco sé muy bien si lo es). Iba a ser la historia de una pareja que entra en crisis
cuando una de las dos partes empieza a sentir que ya no es nada mientras la otra piensa que lo es todo. Pero poco a poco, jugando con los personajes y jugando con unos géneros con los que
hacía tiempo que tenía ganas de jugar, descubrí que la manera de explicar esta historia tenía que ser a través de una cotidianidad rota por elementos fantásticos. Y es entonces cuando
Cris, la protagonista, se convierte en inmortal. A partir de esta premisa, las piezas de la historia empezaron a colocarse solas.
Cris se encuentra entre dos caminos. ¿Salvar su relación o salvar al mundo? Salvar la pareja te hará feliz unos años. Salvar al mundo supongo que te da motivos para vivir eternamente. ¿O
es al revés? Ésta es una de las preguntas que plantea M de Mortal. Y que me gustaría que el espectador se planteara. Vete a saber si mañana alguien nos pide que salvemos el
mundo. Y si mientras estamos en ello nos llama nuestra pareja, ¿le cogeremos el teléfono?"