Temporada 2012/2013
Un año más, vuestra fidelidad ha hecho que la temporada 2011/2012 del TNC haya acabado con una muy buena asistencia. A pesar de la crisis económica, los ajustes presupuestarios, la
consiguiente reducción del número de espectáculos (para no tener que rebajar su calidad), etc., hemos vuelto a alcanzar una ocupación por encima del setenta por ciento. En nombre de
todo el equipo artístico, técnico y de gestión del Teatro, os doy las gracias. Esto nos hace encarar la temporada 2012/2013 con la máxima ilusión y más pasión que nunca.
Esta temporada será especial; os explico por qué con una pequeña anécdota. Hace exactamente quince años, cuando fui a ver L’auca del senyor Esteve de Rusiñol, dirigida por
Adolfo Marsillach, en la primera temporada oficial del director-fundador del TNC, Josep Maria Flotats, me quedé anonadado (y, os lo confieso, un poco atemorizado) al contemplar las
dimensiones de la Sala Gran. Nunca en la historia del teatro catalán habíamos tenido un escenario tan grande y con tanta complejidad técnica. Como director escénico, aquel espacio
planteaba muchos retos y estimulaba la imaginación: allí se podían hacer muchas cosas. Pero el poco temor que sentí no fue como director escénico sino como autor teatral. Pensé que
ningún autor vivo del país vería nunca una obra suya representada en aquella sala. Era demasiado grande. O nosotros, los autores, quizás, demasiado pequeños. Para que os hagáis una
idea: cuando por entonces escribíamos obras de más de tres o cuatro personajes, todo el mundo nos decía: «¡Estás loco! ¡No te la harán nunca!» En fin. No creía que yo ni ninguno de mis
compañeros autores fuéramos capaces de escribir un texto para ser representado dos meses en la Sala Gran. Sencillamente, ni teníamos bastante experiencia para hacerlo, ni bastante
nivel. Pensé, pues, que aquella sala estaría destinada perpetuamente a los clásicos y que, como mucho, las obras de los autores vivos se representarían en la Sala Petita (que yo,
personalmente, también encontraba enorme) o en la Sala Tallers, tal como acabó pasando desde que bajo la dirección de Domènec Reixach se puso en marcha el Proyecto T6. En estos quince
años de existencia del TNC, Josep Maria Benet i Jornet, con Olors, dirigida por Mario Gas, ha sido el único autor vivo catalán de teatro de texto que ha estrenado en la Sala
Gran. Una excepción que confirmaba la especie de «regla» oculta: clásicos en la Sala Gran y contemporáneos en la Sala Petita y en la Sala Tallers.
Pues bien, si os digo que la temporada 2012/2013 es especial es porque, seguramente por primera vez, invertiremos esta tendencia. Y no será uno, el autor catalán que estrenará una obra
en la Sala Gran, sino cuatro, ¡y ninguno de ellos ha cumplido los cuarenta! Son Albert Espinosa, Jordi Casanovas, Marc Rosich y Pere Riera. Todos ellos han trabajado en el TNC: tres en
el Proyecto T6 y uno, Marc Rosich, como dramaturgo de tres espectáculos de éxito basados en textos no teatrales.
De Albert Espinosa os presentaremos Els nostres tigres beuen llet, un texto entrañable y cautivador sobre la familia, los hermanos, los secretos, el presente y el pasado, y las
relaciones entre padres e hijos, escrito a propósito para la Sala Gran, justo después de completar la segunda temporada de Polseres vermelles, la serie televisiva de éxito.
De Jordi Casanovas, una reposición muy esperada: Una història catalana, uno de los espectáculos del T6 que más furor levantó cuando se estrenó en la Sala Tallers la temporada
2010/2011. Este divertidísimo e inquietante western catalán ya recibió un Premio Butaca al Mejor texto teatral y dejó a muchísima gente en la calle. Ahora os lo presentamos con nuevas
incorporaciones en el reparto, con una nueva escritura y con una importante sorpresa escenográfica que hará que vosotros, los espectadores, tengáis un punto de vista diferente e inédito
de la Sala Gran.
Al mismo tiempo, y en programación de fines de semana, Marc Rosich presenta una creación suya, de teatro musical, una historia divertida y tierna, con la publicidad y la sociedad de
consumo como telón de fondo: La dona vinguda del futur, con composición de Guille Milkyway y con Beth Rodergas como cantante protagonista.
Y para acabar, Pere Riera, autor de otro éxito del T6, Lluny de Nuuk, estrenará Barcelona, un texto inmenso sobre hechos de nuestro pasado que pocas veces se han visto en un
escenario teatral, un auténtico duelo capitaneado por Emma Vilarasau y Míriam Iscla y seis grandísimos actores y actrices más. Una obra sobre nuestra gran ciudad, o nuestro pequeño
pueblo. Un texto emocionante y conmovedor sobre la historia de nuestro país destinado, quizás, a hacer... historia.
Y, antes de todos cuatro, para inaugurar la temporada, os presentaremos un texto de un autor contemporáneo extranjero: La Bête, del norteamericano David Hirson, que tendré el
honor de dirigir con un trío de intérpretes de lujo encabezando el reparto: la inconmensurable Anna Lizaran (en el que será, sin duda, uno de los retos más granes de su carrera como
actriz), flanqueada por dos primerísimos: Jordi Boixaderas y Abel Folk. Este último espectáculo que dirigiré en el TNC será, además, un gran homenaje al teatro, tanto culto como
popular, a la comedia y, sobre todo a la figura del actor. Ah, y todo ello, en verso, gracias a la espléndida traducción de Joan Sellent.
Para acabar en la Sala Gran, y en colaboración con el Festival Grec 2013, os presentaremos la última creación del coreógrafo francés Philippe Decouflé, quien tantos éxitos ha cosechado
en el TNC: Panorama, un resumen de los mejores momentos de su larga carrera profesional.
La Sala Petita acogerá cuatro clásicos: dos de universales, Shakespeare e Ibsen; y dos de catalanes, Rusiñol y Vinyes.
Para empezar, Àlex Rigola dirigirá una particular versión de Macbeth, la gran obra sobre la ambición, la corrupción y el hambre de poder y los peligros que comportan; una obra
que nunca pasa de moda y que podremos ver con Joan Carreras y otros actores habituales de este creador.
Seguidamente, una de les sorpresas de la programación, en la línea de las últimas temporadas de redescubrir textos catalanes poco conocidos. En esta ocasión se trata de Ramon Vinyes
(autor de la comarca del Berguedà de la primera mitad del siglo XX que acabó exiliándose en el Caribe y a quien García Márquez puso el sobrenombre de «sabio catalán» en la novela
Cien años de soledad), con la obra Ball de titelles, dirigida por Ramon Simó e interpretada por una veintena de actores. Se trata de una divertida e inquietante sátira política
y social que sucede en una Nochebuena, en un prostíbulo de pueblo donde va a parar un joven con alas caído, literalmente, del cielo. Un texto insólito del teatro catalán nunca visto en
un escenario profesional.
A continuación, presentaremos la última obra de Ibsen, Quan despertem d'entre els morts, un texto que plantea los eternos dilemas morales y éticos del artista y su sociedad,
con dirección de Ferran Madico y un reparto de excepción.
Y, además, otra sorpresa: un Rusiñol poco conocido, Llibertat, un texto muy vigente, una tragicomedia sobre el racismo en la sociedad de la época, que Josep Maria Mestres
pondrá en escena con una gran y extensa compañía de actores y actrices; un clásico de uno de nuestros mejores autores que sorprenderá y emocionará.
Y, finalmente, volveremos a tener a la coreógrafa Sol Picó, con su último espectáculo, Memòries d'una puça, en
el que la bailarina desea recuperar la atmósfera y el tono de uno de sus espectáculos emblemáticos, el primer que presentó en el TNC, Bésame el cactus.
En la Sala Tallers, volveremos a encontrar la creación más multidisciplinaria y la nueva dramaturgia textual del Proyecto T6.
En primer lugar, un espectáculo internacional que no ha sido nunca representado en Barcelona: Donka (una carta a Txèkhov), del prestigioso creador de circo Daniele Finzi Pasca,
artista multidisciplinario que ha trabajado, entre otros, para el Cirque du Soleil (Corteo). Se trata de un espectáculo que combina magistralmente el circo con la danza, la
poesía, el movimiento y la teatralidad, y que el director suizo creó como homenaje a Chejov en el festival conmemorativo de los 150 años de su nacimiento. Cinco únicas funciones de un
espectáculo irrepetible, que ningún aficionado al circo y el teatro se puede perder.
A continuación, dentro de la programación familiar, ras!, de la compañía Maduixa Teatre, un montaje de danza, color e imaginación que hará las delicias de los más pequeños.
Después, Viatge a la lluna, con dramaturgia de Pau Miró, uno de los autores jóvenes de gran trayectoria, y música de Albert Guinovart, sobre un escrito de Josep M. Espinàs y
composición de Xavier Montsalvatge, de quien este año se conmemora el centenario de su nacimiento. Un espectáculo lleno de magia y de poesía, durante las fiestas de Navidad y para toda
la familia, con actores-cantantes y catorce música en directo.
Y, de enero a junio, los tres últimos T6: Jordi Faura con Groenlàndia, un inquietante viaje iniciático a un paisaje gélido, salvaje, que esconderá más de una sorpresa; Helena
Tornero con No parlis amb estranys, un poético tejido de pequeñas grandes historias sobre la familia, los hijos desposeídos, el desarraigo y los secretos del pasado que marcan
toda una vida; y, para acabar, los gamberísimos Nao Albet y Marcel Borràs, un tándem de intrépidos autores jóvenes (¡ellos sí tienen poco más de veinte años!) que nos presentarán
Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach, una creación llena de acciones trepidantes, de divertimentos surrealistas, de homenajes al cine negro y... ¡de atracos a bancos!
En definitiva: dos clásicos universales (Ibsen, Shakespeare), dos clásicos catalanes (Rusiñol, Vinyes), dos contemporáneos extranjeros (Hirson, Finzi Pasca), tres espectáculos de danza
(Picó, Decouflé y Maduixa Teatre) y nueve autores vivos catalanes (Espinosa, Casanovas, Rosich, Riera, Miró, Faura, Tornero, Albet & Borràs) conforman esta temporada tan especial,
mi última como director artístico de la casa.
Como a la mayoría, no me gustan las despedidas. Solo quiero daros las gracias, una vez más, a riesgo de hacerme pesado. Gracias a vosotros, espectadores y espectadoras. Y muy en
especial, gracias a todo el equipo técnico y de gestión del Teatro, a los actores y a las actrices, y a todos y cada uno de los espectáculos programados en estos últimos años. Formar
parte del equipo del TNC durante estas siete temporadas ha sido un placer, pero, por encima de todo, un gran, grandísimo honor que no olvidaré jamás.
Sergi Belbel
Director artístico