Inventari de fugues

Espectáculo finalizado

Inventari de fugues

La cartografía se reinventa constantemente por las huidas que la dibujan

Inventari de fugues ha sido un proceso largo de investigación: imaginamos que el motor proviene de una pregunta íntima. 

Cuando intento huir de mí misma, del conflicto e, incluso, de la capacidad de mirar realmente lo que tengo a mi alrededor, me pregunto qué es exactamente lo que me empuja a hacerlo. ¿De qué huyo, en realidad? Y quizás es aquí, en esta experiencia íntima y casi silenciosa, donde empieza la propia idea de la huida.

La huida a menudo se presenta como una posibilidad, una escapatoria, un deseo de movimiento. Pero también es dolorosa, porque siempre señala una violencia previa. No se huye de la nada. Se huye de algo que expulsa, que oprime, que atraviesa los cuerpos y los territorios. 

¿Cómo es posible que hayamos acabado por normalizar que una población entera sea cerrada, cercada, privada de movimiento, hasta el punto de estar condenada a desaparecer? Existe una perversión profunda cuando la vida se convierte en una negociación o en una herramienta de poder. La huida ya no es solo una experiencia íntima, también es una condición impuesta. Algunos podemos escapar momentáneamente de la realidad, apagar la pantalla, marchar, descansar. Otros solo pueden huir porque, si se quedan, mueren. Y regreso a la pregunta que se repite una y otra vez: ¿de qué huyo realmente? Porque quizás no solo huyo de la impotencia, sino también de la responsabilidad de mirar un mundo construido sobre exclusiones y silencios. Mientras que yo puedo desaparecer momentáneamente del mundo, millones de persones son expulsadas de él. 

Esta pieza quiere acercarse a la tensión entre estabilidad e inestabilidad; entre el deseo de evadirse y la necesidad de sobrevivir; entre los cuerpos que pueden escoger moverse y los cuerpos obligados a hacerlo. Cuerpos convertidos en mercancía, en frontera, en rastro. La huida ya no es solo un movimiento: es una estructura política, económica y afectiva. Define nuestra época, nuestra economía y nuestra necropolítica. Desde este lugar, nos juntamos con María Velasco, Shaday Larios y Amaya Galeote para intentar mirar la idea de huida. Sabíamos que era imposible abrazarla por completo. Pero quizás podíamos acercarnos a ella a través de lo pequeño. De aquí nace un inventario: una recopilación de objetos que muchas personas desplazadas forzosamente se han llevado consigo cuando han tenido que huir. Objetos mínimos, cotidianos, imprescindibles. Objetos que trazan recorridos, ausencias y memorias. Un objectuario infinito, imposible de completar, porque hay demasiadas cosas huyendo, demasiadas cosas desplazándose, demasiadas vidas cruzando fronteras en este mismo instante. 

En escena, un personaje que no consigue estar bien en ninguna parte construye este inventario y dibuja sus recorridos. Desde su casa y de las relaciones cercanas, la pieza se abre hacia el exterior y hacia la abstracción: los objetos se transforman en mapa, y el mapa en rastro de algo imposible de abarcar del todo. Con un inventario de huidas a través de los objetos que las personas se han llevado consigo cuando han tenido que marchar. Un anillo, una cinta de casete, una caja, una fotografía, una llave. Objetos aparentemente mínimos que contienen una vida entera y que se convierten en depósitos de memoria, y en supervivencia. El inventario cobra vida a través de sus protagonistas —Henry Box Brown, Elise Cowen, Lisa Fittko— y también a través de historias de personas que, todavía hoy, tienen que huir. Todas ellas cargan objetos que se convierten en archivos vivos del pasado que dejan atrás. La cartografía se reinventa constantemente a través de las huidas que la dibujan. Cada desplazamiento forzado deja una marca invisible sobre el mundo: una línea improvisada, un rastro frágil, una memoria transportada dentro de un objeto. Las escapadas, los exilios, los éxodos y las diásporas dejan tras de sí pisadas, estelas y señales que forman un tapiz en movimiento constante. 

Inventari de fugues atraviesa el teatro documental, el teatro de objetos, la ficción, la instalación. Deriva entre formas y lenguajes como una huida escénica híbrida. Y en este desplazamiento vuelve a aparecer una pregunta demasiado antigua que, rabiosamente, continúa vigente: ¿qué podemos hacer hoy con la palabra, con la representación, con lo que entendemos como verosímil? ¿Qué hacemos con la verdad y la mentira, con los relatos, con los formatos de la escena, en un mundo cada vez más desmenuzado, reducido a fragmentos más pequeños, a palabras más cortas, a miradas más planas y a experiencias tan dirigidas? No lo sé. No sé si lo sabremos nunca. Pero hay algo que sí que ha tenido sentido desde el principio: encontrarnos alrededor de este inventario. Compartirlo con un equipo increíble, donde lo más valioso no ha sido solo el talento o el conocimiento artístico —que también—, sino la manera de estar juntos, de sostener preguntas, dudas y fragilidades, y de construir entre todos una especie de filigrana comunitaria. Esta filigrana es, finalmente, la pieza que presentamos. 

Gracias a todas las personas que han compartido con nosotras sus objetos, sus historias, sus huidas. 

Judith Pujol, dirección de la obra

Idea y creación
Amaya Galeote, Shaday Larios, Judith Pujol, María Velasco

Dirección
Judith Pujol

Dramaturgia
Judith Pujol, María Velasco

Con
Xavi Álvarez, Ricard Boyle, Dasha Lavrennikov, Laia Marull, Lara Salvador Peydro y la Coral Sant Jordi

Objectos
Shaday Larios


Escenografía
Víctor Peralta


Música
Laia Vallès


Coreografía
Amaya Galeote


Iluminación
Jou Serra


Audiovisuales
Carme Gomila


Vestuario
Giulia Grumi


Caracterización
Imma Cape

Sonido
Efrén Bellostes


Saxo registrado
Carlos Medina


Ayudante de dirección
Mauricio Sierra


Ayudanta de escenografía
Eli Siles


Ayudanta de vestuario
Maria Albadalejo


Ayudante de audiovisuales
Marc Homar


Ayudanta de iluminación
Marieta Rojo


Construcción de la escenografía
Carles Piera

Con el acompañamiento de
Convent de les Arts d’Alcover


Producción

Teatre Nacional de Catalunya


Agradecimientos
A Agustina Ruiz Barrea (proyecto Santa Mesa); Jorge Moreno Andrés y Julián López, Colectivo Mapas de Memoria (exposicions El cuerpo Errante. Exilio 1939-1975 i Las Pequeñas Cosas); Patxeque; Gina López Realpe, Evgenei Lavrennikov y a todas las investigaciones y personas que aparecn en este mapa de huidas.  

 

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